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Proyección

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N° 125, Setiembre 2026.

Edición Bimestral del Colegio de Ingenieros de Jujuy

HUELLAS DE DINOSAURIOS EN MAIMARÁ: HISTORIA DE UN DESCUBRIMIENTO

HUELLAS DE DINOSAURIOS EN MAIMARÁ: HISTORIA DE UN DESCUBRIMIENTO

Prof. Geól. César E. González Barry

IDGyM-UNJu

Centro de Geólogos de Jujuy 

Después de 24 años (casi un cuarto de siglo) de aquel descubrimiento de huellas de dinosaurios en Maimará, estas vuelven a ser noticia destacada con la reciente inauguración de un Centro de Interpretación Geológica y Paleontológica en esa pintoresca localidad de la Quebrada de Humahuaca. Sin duda, se trata de un nuevo componente de valor que se suma a los numerosos atractivos de la geografía jujeña y que contribuye a incentivar y promover el geoturismo o turismo geológico en la región.

Por entonces, el diario “El Pregón” de Jujuy, en su edición del domingo 24 de febrero de 2002 titulaba en primera plana: “Asombroso hallazgo Paleontológico – Huellas de dinosaurios en Maimará”. El artículo correspondiente, luego replicado en El Tribuno de Jujuy y otros diarios nacionales y extranjeros, mencionaba entonces que dos geólogos que se encontraban realizando estudios en Maimará descubrieron las huellas. Ellos eran el jujeño César E. González Barry y el salteño Ricardo N. Alonso. 

Sobre el objetivo original de la investigación

Los motivos de la investigación de aquella campaña de febrero de 2002, estaba orientada a realizar estudios isotópicos en los límites de grandes sistemas geológicos, como el Precámbrico/Cámbrico y el Cretácico/Terciario.

El grupo estuvo integrado por científicos de Argentina, Chile y Brasil, por lo que el suscripto tuvo el privilegio de participar, junto al colega de Salta, el Dr. Ricardo N. Alonso. 

Sobre el límite K/T (ó K/Pg) y la extinción a fines del Cretácico

Desde que se postuló la hipótesis de un impacto meteorítico que causó la gran extinción a fines del período Cretácico, el afán científico se volcó en encontrar evidencias de aquella catástrofe, que eliminó gran parte de la biota del planeta. De allí que, a comienzos de la década del 2000, en el Noroeste Argentino se comenzaran a buscar tales evidencias que pudieran existir en el registro rocoso de la región.

El evento cósmico acaecido en el golfo de México creó el enorme cráter de Chicxulub y los restos eyectados se esparcieron por todo el planeta, dejando luego una fina capa de sedimentos con contenidos anómalos de algunos elementos como el iridio, raro en la corteza terrestre pero común en cuerpos meteorititos. Este fue un indicio que marcó el límite K/T, quedando como un registro disperso en las cuencas sedimentarias de aquella época. 

El descubrimiento de Maimará 

La geología del noroeste argentino está compuesta por rocas que registran los periodos Cretácico y Terciario. La demarcación de ambas eras geológicas (Mesozoico y Cenozoico), se conoce como el límite K/T por el paso del Cretácico al Terciario o como K/Pg en alusión al término Paleógeno, con que se conoce actualmente a esa primera parte del Cenozoico. Y ese fue uno de los motivos de visitar Maimará.

Durante el trabajo con el grupo científico internacional de brasileños, chilenos y argentinos, en lo que se conoce como paisajísticamente como “La Paleta del Pintor”, y tratando de identificar dicho límite, fue que encontramos las huellas de dinosaurios, conservadas en rocas calcáreas de la Formación Yacoraite. Esta unidad geológica se presenta en el terreno con el mismo rumbo meridiano de la Quebrada de Humahuaca y se inclina con un ángulo elevado hacia el oeste. Por su posición estructural y la erosión de los arroyos que bajan hacia el río Grande, se han formado planchones triangulares conocidos en geomorfología como “Flatiron”; es decir, formas semejantes a la base de las planchas domésticas. 

La Paleoicnología: importancia y significado de las huellas

Si bien se han encontrado huellas de los dinosaurios en rocas sedimentarias de todos los continentes, su hallazgo siempre constituye un fenómeno inusual y fascinante. Estas pisadas proporcionan una gran cantidad de información acerca de las actividades de numerosas especies extintas y los hábitats en donde vivían.  Las huellas se presentan en diferentes tamaños y formas. Las hay desde muy pequeñas, semejantes a las de un ave de corral (gallina), hasta otras gigantes, incluso más grandes que las de un elefante, como las que dejaban los grandes dinosaurios herbívoros. 

Las huellas o “icnitas”, como se las conoce en la jerga paleontológica, constituyen restos indirectos; es decir, rastros y trazas de animales de otras épocas geológicas. Ello, a los fines de diferenciarlos de los restos directos; esto es, huesos y esqueletos que pudieron fosilizar. 

Al poco tiempo de aquel hallazgo, el suscripto dio una charla sobre el tema en el Instituto de Geología y Minería de la UNJu. Por tal motivo, realizó un gráfico adaptado para mostrar como un dinosaurio carnívoro dejaba impresiones a su paso por una antigua playa. Dicha ilustración luego formó parte del libro “Dinosaurios Salteños y Argentinos – Un fascinante Capítulo en la Historia de la Tierra” (Alonso, R.N.; 2007). [Fig. 1]

El Geoturismo 

El artículo original de El Pregón llamaba la atención sobre el valor científico de las pisadas de dinosaurios, su protección para quienes quisieran estudiarlas a futuro, el crecimiento que venían experimentando los dinosaurios a nivel popular y la idea, de un futuro centro de interpretación como los había ya en otros países. 

Cabe destacar que en los estratos de Maimará se han conservado evidencias fosilíferas, no solo de los dinosaurios sino también de algas estromatolíticas, de gasterópodos llamados generalizadamente como “turritelas”, de restos óseos de distintos tipos de peces, así como huellas de numerosos invertebrados que vivieron en aquellas remotas playas calcáreas.

Actualmente, se puede decir que Maimará se constituye como un nuevo Sitio de Interés Geológico de la República Argentina, o Geositio como también se lo denomina.

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CIJ | Revista Proyección – Edición Setiembre 2026

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