Ing. Sergio Guillermo Aramayo
Presidente
| Colegio de Ingenieros de Jujuy

El 6 de agosto, en nombre y representación de los ingenieros jujeños, recibimos la distinción otorgada por el jurado conformado por la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, que concede el Premio San Salvador. En nuestro caso, la distinción correspondió al rubro “LABOR INSTITUCIONAL”.
Hemos recibido este reconocimiento en representación de los 2046 ingenieros que hoy conformamos el Colegio de Ingenieros de Jujuy. Es también un reconocimiento al trabajo institucional realizado durante estos 37 años, en los que profesionales como el Ing. Héctor Rodríguez Francile, el Ing. Miguel Vera, la Ing. Mercedes Del Frari, el Ing. Luis Mas, la Ing. Susana Easdale, el Ing. César Barreto y el Ing. Marcelo Helou fueron protagonistas de nuestra historia institucional.
Es, asimismo, un reconocimiento a todos los colegas que integraron las distintas juntas directivas, a nuestro personal administrativo, a quienes dirigen y dirigieron el Centro de Ingenieros y nuestra Fundación INCOTEDES. Y, por supuesto, a quien fuera nuestro gerente durante 30 años, el Ing. Emilio Coronel.
Quienes hemos abrazado la ingeniería como profesión sabemos del enorme compromiso social que implica nuestra formación y del uso responsable que hacemos del conocimiento adquirido. Es por esto que el Colegio de Ingenieros ha sido siempre caja de resonancia de cada problemática social que ha requerido la opinión de nuestros profesionales, con la honestidad y el profesionalismo que nos caracterizan. Especialmente en aquellos temas vinculados con el desarrollo de nuestra provincia y el fortalecimiento de sus actividades productivas.
Este Premio San Salvador a la Labor Institucional viene a reafirmar, una vez más, el trabajo cotidiano que realizamos y renueva nuestro compromiso de seguir gestionando y defendiendo las instituciones que nuestra sociedad valora y cuya existencia algunos ponen en duda.
Hoy, más que nunca, quienes creemos en el trabajo colectivo, quienes entendemos que el Estado debe garantizar los derechos establecidos en nuestra Constitución y quienes soñamos con una sociedad que reconozca a cada cual sus necesidades y sus capacidades, debemos redoblar nuestros esfuerzos para defender y construir instituciones que sean orgullo de los ciudadanos jujeños.
Hoy, más que nunca, el trabajo institucional debe estar a la altura de las circunstancias y de lo que los tiempos nos demandan. No podemos aceptar pasivamente el industricidio, el cientificidio y la paralización de la inversión en infraestructura pública, cuando el estado de las rutas nacionales constituye un verdadero escándalo, sobre todo cuando se ha denunciado el desvío de fondos asignados para tales fines.
Tampoco podemos permanecer indiferentes ante el cierre y desfinanciamiento de organismos clave para el desarrollo, ni ante el deterioro del sistema universitario, a pesar de los fallos de la Justicia que obligan al Estado nacional a cumplir con el presupuesto universitario.
Lamentablemente, como ya lo señalamos, el actual mandatario nacional se presentó como “el topo que vino a destruir el Estado”, y los indicadores que hoy conocemos muestran las consecuencias de ese proceso. Entre ellas, una inversión pública que se encuentra entre las más bajas de las últimas décadas y una importante pérdida de puestos de trabajo que alcanza no solo al sector público, sino también a la actividad privada, la industria, el comercio y otros sectores de la economía.
A la fecha, también se ha informado que millones de personas han dejado de pagar o tienen dificultades para cumplir con los créditos asumidos debido a las altas tasas de interés que deben afrontar. A esto se suman indicadores de consumo particularmente bajos, que indefectiblemente repercuten en la recaudación del IVA, Ingresos Brutos y Ganancias, y que, a su vez, impactan sobre la coparticipación federal de impuestos, agravando aún más la situación de las provincias. Está claro que no alcanza con mantener bajos los niveles de inflación si ello se logra a costa de profundizar una recesión y paralizar numerosas actividades, mientras otras muestran indicadores que reflejan una recuperación de determinadas variables macroeconómicas.
En nuestra institución se ha iniciado el período electoral que culminará, en el mes de noviembre, con el recambio de nuestras autoridades. El compromiso público asumido a partir de este Premio San Salvador a la Labor Institucional nos expone y, al mismo tiempo, nos demanda continuar construyendo un Colegio que preserve los valores democráticos, la transparencia en la gestión y el compromiso con nuestros matriculados y con la sociedad jujeña.
Nuestros trabajos como la ejecución de un nuevo plan de viviendas para matriculados, la gestión para mejorar los desagües pluviales del Barrio de los Ingenieros en Barrio Norte, la participación junto a jóvenes ingenieros emprendedores en ENDEAVOR, el reconocimiento de la Fundación MINKA por el apoyo institucional sostenido durante diez años y la activa presencia del Colegio en el Gran Jujuy y en el Corredor Bioceánico, se complementan con el trabajo del CENTIJ y de INCOTEDES.
Esa es la forma en que concebimos el trabajo institucional y es deseable que quienes asuman la gestión del CIJ mantengan el rumbo produciendo los cambios necesarios y posibles que sigan haciendo que nuestro Colegio sea orgullo de los matriculados y referentes confiables de la sociedad.



