Ing. Lidia Medina
MP 180 CI
Animalia: Reino animal. Lat. Anima: ser dotado de vida y capacidad de movimiento para atender su nutrición heterótrofa.
Dentro del reino animal compartimos el origen y hábitat con otros animales. No es extraño entonces el vínculo, a veces afectivo y otras antagónico, que sostenemos con ellos desde siempre. Desde la época prehistórica el hombre ha establecido reglas para la caza de animales para su sustento. Sólo la caza furtiva, ya sea por placer o por lucro ilegal, rompe estas antiquísimas reglas comunes a distintas culturas.
Los antiguos pueblos cazadores manifestaban, aún los que practican la caza hasta hoy, una actitud religiosa basada en el respeto a la presa, la creencia en la presencia de un ser protector de los animales salvajes y de la caza en sí, ya sea bajo la forma de un animal extraordinariamente grande o inusualmente pequeño o bajo una figura antropomorfa. El espíritu tutelar y las deidades de los animales se presentan como figuras extracorpóreas. Estas figuras tutelares también operan en el ámbito de la pesca y de la recolección de frutos silvestres y miel.

Diosa madre, periodo neolítico, 6000/5500 a.C. Catalhöyük-Ankara, Museo de Anatolia-Turquía. Crédito fotográfico: Nevit Dilmen
La relación entre el hombre y el animal, cuando está en juego el sustento, es de antagonismo, la vida de uno es la muerte del otro. Se trata de seres dotados de potencia y voluntad en ambos casos. Es tan nivelada esta relación en algunas culturas que entre cazadores y animales se produce una equiparación, ya sea en ritos, mitos o en la vida cotidiana. No solo las armas participan en la caza, también juega el elemento mágico bajo la forma de un amuleto, que puede ser de garras, dientes, plumas o huesos, que simbolizan el poder del animal y permite la aprehensión de su espíritu para ser cazado. En los ritos de reconciliación el alma del animal cazado es tratada con honras para que los otros animales no tomen venganza contra el cazador.
Entre las principales reglas no escritas de la caza están, desde antiguo y en todas las latitudes: cazar sólo por necesidad, cazar sin inferir dolor mediante muerte instantánea de la presa, preservar las especies mediante la autolimitación, evitar el desperdicio y la profanación de los restos. Su ruptura determina que la figura protectora del ser dañado provoque en forma fulminante el alejamiento de los animales del ámbito de la caza y el castigo al cazador según la magnitud del daño inferido, ya sea su extravío en la selva o su muerte. Son todas acciones en dirección a la sustentabilidad de la actividad y la protección de las especies.
Para los antiguos griegos, Artemis, hija de Zeus y hermana gemela de Apolo, era la diosa de la caza, protectora de los animales y de la naturaleza, además de representar las fases de la Luna. Homero, en el canto XXI-471 de la Ilíada la llama Soberana de la fieras -Potnia Theron-, protegía principalmente a las hembras y sus crías. Se la representaba con arco y un carcaj de flechas y en compañía de ciervos y perros de caza.

Artemis, fresco de Villa de Arianna-Museo Arqueológico de Nápoles

Copia romana en mármol de un original griego en bronce año 325 a.C., Museo de Versalles
En nuestra selva, el yaguareté representa el espíritu protector del territorio, sostiene el equilibrio de los seres vivos, de los ríos y bañados. Es un protector de la biodiversidad. En la mitología guaraní el yaguareté-avá, hombre-tigre, es el ente tutelar del yaguareté. Se lo representa como un hombre con cuerpo de tigre.

Representación del yaguareté-avá

Representación del yaguareté
En el chaco oriental el espíritu protector del avestruz es vanjaláj lhtatá, que impone a los cazadores las normas de caza. Su forma es la del avestruz, pero con piel de víbora. En sitios arqueológicos de Chiquitania, en el oriente boliviano, el arte rupestre registra representaciones del avestruz y no se observan imágenes de caza. En la cultura calchaquí el avestruz es un ave sagrada anunciadora de la lluvia y su caza estaba vedada.

Arte rupestre, avestruces, Chiquitania, Bolivia

Urna funeraria, avestruces, Amaicha s IX/XIV
Se trate de una deidad, de una figura tutelar o de la esfera institucional (como en la actualidad) lo relevante es que a lo largo de la historia el hombre ha encontrado a través del mito o de la ley mecanismos para la protección del ambiente, de las especies en extinción y del establecimiento de las reglas de la caza y la pesca para no agotar por depredación los recursos naturales con los que comparte la vida. Lo contrario es delito.



